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A la vuelta de un paseo por la ciudad o después de un largo día de trabajo, nada mejor que beber un cocktail en el bar tranquilo del Grand Hôtel de l'Opéra, cómodamente sentado en los sillones de terciopelo.
Alumbrado por una cristalera dando a una torre del siglo XVII, el bar propone un elegante decorado influenzado por Italia con preciosas máscaras venicianas en escaparate. Madera oscura, alfombras y grandes espejos lo conceden un ambiente cálido para un verdadero momento de descanso.
Abierto todos los días.
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